sábado, 8 de octubre de 2011

Texto: Josué 1:1.10.
Tema: Cualidades de un conquistador.
I.- Es alguien que acciona. (Levántate)
v  Es el inicio de una acción.
v  Alguien que tiene que cumplir una orden.
 1.- Dios habilita a Josué para que guie a su pueblo. Junto a esta orden hay una  promesa y tiene que ver con lo siguiente:
v  Es una tierra que ya esta conquistada, o ganada. V. 3. (En el mundo de Dios es así. Como cuando vemos la repetición de un partido de futbol).
v  Nadie tendrá el valor de enfrentarte. Al contrario tendrán miedo y temor. Deuteronomio 11:25.
v  Estaré contigo.  La presencia de Dios acompañaría a Josué todos los días de su vida.
v  Frente a nuevos desafíos, que tengas que enfrentar, ten por seguro que la presencia de Dios te acompañara. Solo tienes que creerle.
v  Saber que así como estuvo con Moisés, con Josué estará también con nosotros nos hace seguir adelante.
II.- Es alguien que se esfuerza.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define el esfuerzo como "el empleo de la fuerza física contra algún impulso o resistencia. Empleo energético del vigor o actividad de ánimo para conseguir una cosa venciendo dificultades".
El esfuerzo se puede reflejar de la siguiente manera:
v  Cuando tienes que subir al quinto piso, por las escaleras, aun cuando has trabajado 12 horas.
v  Ilustración. (El joven artesano)
v  No era una tarea fácil repartir las tierras, y lidiar con más de 2 millones de persona.
III.- Es aquel que tiene un corazón valiente.
Alguien dijo esto: El valiente no es el que no tiene miedo a nada...un valiente es el que aun con miedo analiza y se enfrenta a la situación y sale adelante.
¿Qué es ser valiente?
v  Es atreverse a decirle a tu jefe, si a tu parecer y al parecer de los demás se comportó injustamente.
v  Atreverse a llevar adelante y hasta el final lo que hayas decidido.
v  es aquel luchador que aun cuando ha sido tirado en la lona, vuelve a levantarse.
v  Es la actitud que tomo Lutero para clavar las 95 tesis en la puerta  Wittenberg desafiando las enseñanzas de roma.
v  Dios está buscando hombres y mujeres valientes, para hacer lo que está escrito en su palabra.
v  Es la actitud que tomaron los primero cristianos en no retractarse de lo que decía el emperador Romano.
1.- Dios le dice a Josué que debe esforzarse y ser valiente para hacer lo siguiente.
v  Cumplir lo que prescribe la ley. V. 7


El joven artesano.
Había una vez un joven a quien gustaban tanto las marionetas que se convirtió en aprendiz de artesano. Pero era muy torpe, y su maestro y compañeros constantemente le decían que no tenía habilidad para ello y nunca llegaría a nada.
Sin embargo, tanto le gustaba que trabajaba día tras día por mejorar. Y aún así, siempre encontraban fallos en sus muñecos, hasta que terminaron echándole de la escuela. Entonces, decidido a no rendirse, aquel joven dedicó desde aquel día todo su empeño a hacer un muñeco, sólo uno. Siempre hacía la misma marioneta, y en cuanto detectaba un fallo, la abandonaba y volvía a empezar desde cero.
Pasaron los años, y con cada nuevo intento su muñeco era un poco mejor. Y aunque su marioneta era mucho más bella que cualquiera de las que hacían sus antiguos compañeros, no dejaba de intentar que fuera perfecta. Así, el hombre no ganaba dinero y como era muy pobre muchos se reían de él.
Cuando aquel pobre artesano llegó a viejecito, su marioneta era realmente maravillosa. Tanto, que finalmente un día, tras mucho trabajo, terminó el muñeco y dijo: "No encuentro ningún defecto, esta vez ya es perfecto", y por primera vez en todos aquellos años, en lugar de abandonar el muñeco, lo colocó en un estante, verdaderamente satisfecho y feliz.
Lo demás ya es historia. Aquel muñeco perfecto llegó a cobrar vida, vivió mil aventuras y dio a aquel viejecito, llamado Gepetto, más alegrías de las que ningún otro artesano famoso consiguió con ninguna de sus marionetas.

martes, 4 de octubre de 2011

Metamorfosis.


Hoy quiero compartir contigo un mensaje que escuché el día sábado y que tocó profundamente mi corazón y espero que también lo haga contigo:

Trata sobre una historia muy conocida: Jesús convierte el agua en vino. Antes de ingresar a la historia vale resaltar 3 características principales del agua: es incolora (no posee color), inodora (no posee olor) e insípida (no posee sabor). En total contraste con el vino, el cual, quienes saben de vinos, lo definen por su color, olor y sabor. 

Te pregunto a ti directamente, amigo: ¿Algún área de tu vida está como el agua? ¿Sin color, olor ni sabor? Tú sabes muy bien cual es esa área, o quizás sea toda tu vida! 

¡Dios aún hoy puede transformar el agua en vino!

El Evangelio de Juan, capítulo 2 lo relata de la siguiente manera: 
"Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús se encontraba allí. También habían sido invitados a la boda Jesús y sus discípulos." 

Aquí encontramos la primera clave para que Dios cambie el agua en vino: Asegúrate de que Jesús esté en la fiesta(en esa área de tu vida)

"Cuando el vino se acabó, la madre de Jesús le dijo:
--Ya no tienen vino. 
--Mujer, ¿eso qué tiene que ver conmigo? --Respondió Jesús--. Todavía no ha llegado mi hora. 
Su madre dijo a los sirvientes:
--Hagan lo que él les ordene." 

La segunda clave: Haz lo que Él ordene.

"Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabían unos cien litros.
Jesús dijo a los sirvientes:
--Llenen de agua las tinajas.
Y los sirvientes las llenaron hasta el borde." 

Te imaginarás que llenar tinajas de piedra donde cabían 100 litros de agua no era nada fácil! En esa época no existían los grifos ni las cañerías. Lo que hacían era ir a un pozo de agua (aljibe), llenar con agua una especie de balde y lo vertían en la tinaja de piedra. Ahora bien... mirándolo naturalmente, ¡esto no tenía sentido! Lo que hacía falta era vino y Jesús les dice que llenen las tinajas con agua. La tercera clave es: trabaja con lo que tienes a mano, trabaja con lo que hay a tu alcance. Lo bueno no es el agua, sino lo que Dios hace con el agua. 

También vemos que esos sirvientes tienen que haber sido persistentes en su tarea a pesar de no ver ningún cambio. Quizás estaban cansados de llenar una y otra ves esas tinajas con simple agua. Sin embargo lo hicieron hasta que el agua llegó al borde. La cuarta clave es la respuesta a lo que siempre le preguntamos a Dios: ¿Hasta cuándo? Y Dios te dice: ¡Hasta el borde!  

"--Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete --les dijo Jesús. Así lo hicieron." 

¿Te imaginas a la persona que le estaba llevando al encargado eso que para él seguía siendo agua? Encima Jesús ni siquiera hizo una oración para que se convirtiera en vino. Tampoco dijo: Agua, ¡conviértete en vino! Que ilógico, ¿verdad? Sin embargo es así, Dios nos lleva hasta el límite de nuestra fe. Nos dice: sigue trabajando con agua. Y cuando menos lo notes, Dios hará el milagro.

"El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo:
--Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora." 

A lo mejor tu sientes que tu vida sí tiene color, olor y sabor pero presta atención a esto, el encargado le dice: "has guardado el mejor vino hasta ahora". Ten presente que lo bueno es enemigo de lo mejor! Y siempre se puede ser mejor! 

Recuerda esto, amigo: Dios aún hoy convierte el agua en vino, pero asegúrate de que Jesús esté en la fiesta y de hacer lo que Él ordene perseverantemente, trabajando con lo que tienes a mano, aunque no veas nada de milagroso. Porque cuando menos te des cuenta Dios ya convirtió el agua en vino!