lunes, 1 de agosto de 2011

EL CRISTIANISMO ES MUNDIAL


Uno de los primeros cristianos de la ciudad de Neesima, Japón, era un ciudadano de mucha influencia social y por lo mismo era muy conocido. Cuando las autoridades eclesiásticas de la ciudad supieron que ese señor se había convertido al cristianismo aceptando a Cristo como su Salvador, lo citaron para que compareciera ante ellas y les informara si era verdad o no que había convertido. Dicho señor se presentó ante esas autoridades, y en el curso de la conversación uno de los oficiales dijo: "Japón tiene suficientes religiones y no necesita ni una más" El nuevo convertido, sin vacilar contestó: "Si la religión de Confucio es suficiente, ¿por qué no se ha extendido fuera de Japón y de China, siendo que Confusio vivió miles de años antes de Cristo? Y si usted dice que el budismo es suficiente, ¿por qué tampoco ha ido más allá de estos países? Además, si la religión de Cristo es mala, ¿puede usted decirme por qué se ha extendido por casi todo el mundo, no obstante que su fundador la predicó únicamente tres años?

CONFESANDO SUS PECADOS


Cuatro predicadores se reunieron para tener compañerismo.  Durante la conversación un predicador dijo:  “Nuestra gente viene a nosotros, abriendo sus corazones a nosotros, confesando ciertos pecados y necesidades.  Vamos a hacer lo mismo.  La confesión es buena para el alma.”  Todos estuvieron de acuerdo.  Uno confesó que tenía un problema con la bebida.  El segundo dijo que le encantaba fumar puros.  El tercero dijo que él tenía un problema con jugar cartas y apostar.  Al llegar al cuarto, él no quiso confesar nada.  Los otros le presionaron, diciendo:  “Vamos, nosotros confesamos nuestros secretos.  ¿Cuál es tu vicio?”  No quería decir.  Después de mucha insistencia, finalmente admitió su problema:  “A mí me gusta el chisme.”